Ya las personas no hacen el amor…

 

Estuve silente y escuchando muy de cerca, sin proponérmelo si quiera, una conversación de dos personas, que según lo que decían, asumí inmediatamente que se tenían muchas ganas… pero nada de afecto. Primeramente, el muchacho le proponía de una forma muy vulgar a la joven salir a “comerse eso de nuevo” y ella con una sonrisa de oreja a oreja y ojos brillosos, intentaba ponerse de acuerdo para que el Romeo en cuestión la pudiera recoger en la escuela para ella salir una hora antes y asi sus padres no sospecharan sobre esa aventura sexual.

Yo, estaba esperando una amiga en aquel lugar, sin embargo llegué hasta a tardar varias veces en responderle sus mensajes para darle mi ubicación por estar pendiente a aquella situación tan común hoy en día y a la vez un poco deprimente.

Llama a la reflexión ver como la mujer de hoy no le da ningún valor a entregarse a un hombre, entre las que se venden por par de pesos y las que se “enamoran” de un loquito que solo las utiliza y se ríe de ellas, no sabemos cuál tiene menos dignidad.

La cosa es que ver aquella escena tan de cerca, me hizo preguntar muchas cosas y recordar otras. Preguntarme: Porqué las personas ya no hacen el amor? Porqué no se toman ese preambulo para sentir nervios y cosquillas en el estómago? Porqué algo tan bonito tiene que ser tan feo? Y recordar cuando fui estudiante y los muchachos se tomaban el tiempo de escribirnos en un papel algo bonito o ir a nuestras casas expuestos a que nuestro padre los sacara a patadas por intentar pedir nuestra mano…

Dónde quedaron las miraditas de reojo, el hacernos “yuca” pasando muchas veces donde sabiamos que estaba quien nos gustaba… y sobre todo donde quedaron los sentimientos, eso de pensarlo siempre y no querer conocer más nadie porque lo amamos a él o ella?

Nadie quiere esperar a nadie, ni quiere sufrir por nadie… ya el amor moderno es un simple revolcón y si te vi ni me acuerdo. Hacer “coro” no es en una iglesia y tener intimidas no significa nada más que compartir como se comparte una copa o un pedazo de pan… ya las manos no le sudan a las muchachas cuando se ponen nerviosas, les suda otra cosa… y resulta que no se ponen el vestido más bonito para lucir al enamorado, se los quitan.

Ya no hay magia ni emoción en las relaciones de hoy y sin esa magia que ilusiona, enloquece y hasta duele… sencillamente no puede existir amor.

Juzgar por las apariencias 

El historiador, político y teórico, Nicolás Maquiavelo nos hace un llamado a la meditación y análisis sobre este tema, ya que en su obra “El Príncipe” podemos encontrar varias citas que se refieren directamente a las apariencias, entre ellas hay una que es la que más resume el impacto de este flagelo social.  

  “Pocos ven lo que somos, pero todos ven lo que aparentamos”

En esta frase, Maquiavelo claramente nos transmite un mensaje que más que un consejo, pareciera un grito o una queja por experiencias ya vividas por el mismo autor. 

Si comparamos esta expresión con la actualidad, está más que comprobado que muchas personas nos juzgan por lo que aparentamos sin siquiera sospechar nuestra verdadera identidad, creencias, gustos, valores, educación, logros e incluso fracasos.
De esta debilidad o ligereza que tenemos para argumentar y señalar sin tener ningún tipo de conocimiento es que derivan la discriminación, el racismo, el sexismo y el clasismo que son terribles ideologías que surgen de prejuicios que no tienen para nada que ver con el ser humano en sí, con lo que realmente puede ofrecer una persona a la sociedad.
Todos se rasgan las vestiduras a la hora de hablar de discriminación, pero es verdad que en el fondo a muchos les gusta poner rótulos y juzgar a la gente por alguno de sus atributos aunque no tengan más elementos de juicio que la apariencia.

De manera que nuestro dilema se encuentra en una balanza de criterios y protocolos pautados por la sociedad donde somos lo que debemos ser y no lo que realmente somos. 

La realidad nos enfrenta cada vez que vamos en contra de la corriente y nos damos cuenta que la verdadera lucha no es contra el mundo, sino contra nosotros mismos. Pues de alguna manera debemos aprender a romper esas barreras que no nos permiten decidir y vivir sin tener que aparentar forzados por lo que esperan de nosotros.
La exhortación final:  
En la imagen, expresarnos tal cual somos sin caer en lo vulgar o la exageración. En lo cotidiano, mantener nuestra opinión y pensamientos claros, defenderlos y compartirlos sin caer en la necedad en que nos coloca el fanatismo y la terquedad. Y sobre todo respetar las decisiones de otros, sin castigar injustamente sus desatinos, diferencias o desacuerdos con nuestros principios.

La pluma rota

Se te rompió la pluma con la que escribiste mi nombre… Estabas tan seguro y decidido que utilizaste una tinta permanente, de esas que aunque llueva o vengan mil tormentas nunca podrían borrarse… Ahora dices que se ha roto la pluma y no se puede terminar la historia que empezaste a escribir, y yo decido dejarte ir… Porque de todos modos sigue ahí escrito mi nombre y cada vez que escribas encima con plumas de mala calidad, en tu apuro por ocultar el mío , vendrá el tiempo tan sabio y mostrará la verdad con la que está tatuada tu piel…. Y entonces buscaras mil formas de reparar la pluma que rompiste una vez lleno de rabia y por una tontería… Pero tal vez para ese entonces ya tenga en mis manos otra pluma y cuando llegues justamente esté colocando el punto en la “i” a la palabra “fin”.

Mi #frase de hoy: 

¿Acaso no te ha pasado? Que estás con alguien y no necesitas esconder nada sobre ti… Que pareciera que esa persona te hace sentir tan perfecta que empiezas a amar cada estupidez que dices y cada locura que hagas. Esta frase es una inspiración sobre ese sentimiento que es tan extraño pero hermoso a la vez. 

Cuando alguien te haga sentir así. Sea un amigo, un amante o una bonita amistad de siempre, no lo arruines… Porque es de las pocas cosas valiosas que tienes en la vida.  

Un atraco insuperable

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El Nicky nunca imaginó que el destino le jugaría tan sucio

La mujer camina apresurada  hacia su casa luego de bajar del autobús de transporte público. Su teléfono suena de forma insistente y aunque estuvo evitando responderlo antes de llegar a casa, lo toma desde dentro de su cartera y responde: -Aló, Tito. Ya yo voy llegando mijo no me llame tanto que tu sabes cómo está la calle de peligrosa. Ya estoy a dos esquinas de la casa, cual es el desespero? –Cuelga el teléfono y escucha detrás como una motocicleta se detiene despacio detrás de ella.

Su corazón se acelera y ella trata de caminar más deprisa pero una voz la detiene:

Párate o te vuelo la cabeza, perra!

Ella se detiene, temerosa de voltear aprieta los ojos y dice: -Toma mi cartera, lo que tú quieras pero déjame ir. Sus manos se veían cansadas por los años y tantos quehaceres domésticos que debía hacer en la casa donde laboraba como enfermera de un adinerado señor, que ya no contaba con la salud ni la edad para valerse por sí mismo.

Uno de los dos antisociales le arrebata la cartera y ella instintivamente, pensando que ya podía marcharse, emprende la huida…sin embargo es alcanzada por un impacto de bala y mientras cae al suelo perdiendo el conocimiento escucha una voz que grita: -¡¿Cuando te dije que te fuera, maldita?!

Diablo manito la matate, coño! –Exclamó quien conducía la moto

Dicen que uno es malo pero mira a ella nadie le dijo que se fuera, ponen a uno bruto bro.

El motor arranca con los dos individuos  a bordo, eran dos adictos a las drogas, ambos menores de 20 años y sin ningún tipo de ambición en la vida. Sobrevivir en la selva de concreto era la única meta, y conseguir lo necesario para su dosis diaria de drogas y comida.

Sus nombres eran Freddy  alias La Cobra y Nicolás pero a quien todos llamaban El Nicky. Este último se había criado prácticamente en la calle, se deprimía al recordar su infancia pues su madre lo había dejado con una comadre llamada Delia para ir a trabajar a la capital y esta se lo había llevado para San Cristobal, sin comunicarse con su madre y allí permitió que su marido abusara de él de todas las formas posibles. Siempre se preguntó si su madre hubiera permitido aquel maltrato tan terrible y si realmente lo había dejado por trabajo. Habia muchas preguntas en su cabeza. A los doce años el decidió abandonar la escuela y vivir en la calle junto a otros niños que habían tomado la misma decisión que él. Su rabia y dolor solo parecía aumentar con el tiempo, odiaba ver como algunos tenían familia, como celebraban el día de las madres y él, siempre luchando para sobrevivir en un mundo lleno de mentiras y de gente falsa, donde solo las drogas parecían hacerlo sentir importante.

En la noche después de tanto rodar buscando victimas para sus atracos, se sientan en el balcón de la pensión donde viven.

Prende un tabaco, bro. –Dice Nicky mientras empieza a revisar la cartera que horas antes había ido a esconder para seguir la ruta de robos en las calles. Abre la cartera y encuentra muchos disparates. “pura mierda” susurra mientras Freddy enrola el tabaco de mariguana sentado a su vera.

En el monedero había 350 pesos, un dólar viejo y doblado y un sobre doblado con un papel dentro color amarillo. Le sorprende ver en la cedula de identidad que la señora que habían ultimado ese día llevaba su mismo apellido. Siente una extraña curiosidad.

El abre el papel amarillo que contenía el sobre  y empieza a leer: “ Comadre, supe que usted está enferma pero no sabía su paradero hasta que hablé con Norma y me dijo que usted se mudó a San Cristobal. He ido dos veces allá pero no tengo la dirección y parece que nadie la conoce a usted. Usted debió decirme, yo estoy muy dolida, mi muchachito tenía seis años cuando yo se lo dejé ahora mismo debe tener casi 18, en la escuela me dijeron que solo hizo el tercero allá y después usted se lo llevo nadie supo decirme nada ya son doce años de sufrimientos buscando mi niño y usted me lo robó, Delia. Porque me hizo eso si éramos como hermanas. No fui a la policía porque sé que en el fondo usted me hizo un favor cuando Claudio y yo nos dejamos no tenia para comer y me vine a la capital a trabajar pero yo quería volver a buscar a mi Nicolasito. Cuando Norma le entregue este papel llámeme de una vez al número que dice el sobre yo no he vuelto a ser gente después que deje mi muchachito botao. Llámeme que no quiero hacerle daño a usted solo quiero saber de mi hijo”

Freddy notó que Nicky lloraba, y lo miró detenidamente sintiendose un poco asustado. Nunca lo había visto así.

Fueron a dormir sin hablar del asunto, en el fondo sentía cierto temor de preguntar pues Nicky era demasiado orgulloso y por cualquier cosa explotaba.

Al amanecer un fuerte sonido despierta la mayoría de los inquilinos del pequeño edificio. Freddy salió corriendo con la mano en la cabeza y exclamaba: ¡Dios mio Nicky se pegó un tiro! ¡Ay Dios mio se mató el bro!