Las alas rotas

Pienso que tenemos tantas opciones en la vida, que no nos detenemos a evaluar, quizá por aferrarnos a cosas que se nos complican. Creo que nos gusta mucho sufrir… estancarnos por algo que no funciona o no nos toca. Es cierto que debemos luchar por nuestros sueños, hacer lo posible y necesario por alcanzar nuestras metas, pero de ahí a que se nos vuelva un circulo vicioso que no nos lleva a ninguna parte, hay mucha diferencia.

Como tuve la oportunidad de abrir mi mente sobre este tema, de entender que no podemos desgastarnos tanto en algo que no merece la pena, quise compartir este pensamiento, porque quizás ahora mismo me lees y te encuentras en esa misma situación: con las alas rotas.

Te invito a sanar esas heridas, sin perder el tiempo… reinicia tu camino, vuelve a inventarte, renace en una nueva esperanza. Porque la vida es muy corta y el tiempo va muy deprisa para quedarnos a esperar en un muelle a que se asome el próximo barco.

Me ha servido mucho pensar que cuando es para ti, ni aunque te quites… un dicho muy popular… que obviamente aplica luego que has puesto todo de tu parte sin obtener ningún resultado.

Te he sido infiel, lo confieso….

Fragmento tomado del “Diario de una esposa triste”

Calma, porque te alteras? Te duele? O solo es tu ego lastimado, dime…
Si, te he sido infiel, lo admito, permití que otras manos me desnuden, me acaricien, que otros labios recorran cada rincón de mi, que otro cuerpo penetre el mío hasta hacerme estallar de placer.
No me digas que soy una puta si no sabes que fue lo que me llevó hasta aquí!! Quieres saber??
Ya se te olvidó como mendigaba tu amor? Recuerda cuantas veces te pedi un beso y esquivabas mis labios, te abrazaba y te alejabas diciendo que te asfixiaba, y en las noches cuando buscaba tu cuerpo para saciar mis ganas, solo recibia migajas, cumplías con tu deber..
No tienes ideas cuantas lagrimas me tragué, cuantas veces lloré en silencio por tu desamor y rechazo, me odié por no ser lo suficiente mujer para ti, rechazaba mi cuerpo marcado por los hijos y los años.
Reconoce mi lucha por salvar lo nuestro, siempre te hablé con la verdad, como ahora, te propuse ir terapia, viajar solos, cumplir tus fantasias, te complacía en todo, olvidandome de mi, solo queria verte feliz y que me quisieras, aunque sea un poco.
Y un día, de la nada, llego él, alguien del pasado, asi sin mas, sin planearlo, un mensaje, una charla, y de repente comienzo a despertar su interés; a quien no le importa mis kilos de mas, si mis dientes no están blancos, solo le importa mi compañía, lo que pienso, lo que siento..
Y no fue fácil dar el siguiente paso, porque el tampoco es libre, sin embargo nos dejamos llevar por nuestras emociones de años contenidas…..
Y de repente me vi desnuda ante el, y no le importó mis estrías, saboreo mis senos flácidos, acaricio mi piel reseca, la misma que te raspaba, como si fuera la mas fina de las sedas, recorrió con sus labios cada centímetro de mi piel haciendo estremecer y llego a mi sexo, esa parte de mi cuerpo que te daba “asco” besar, y lo disfrutó…. y nos perdimos en un torbellino de placer..
Y ahí me di cuenta, que aun puedo gustarle a alguien mas, ser su tentación y la inspiración de sentimientos y deseo así, como soy, sin apariencias, sin falsas pretensiones.
Y lloré, pero esta vez de alivio, entendí que no se puede salvar lo insalvable, que no puedo luchar por dos, que en mi no quedó el esfuerzo que hice por mantenernos a flote, y no lo supiste valorar, te quedaste ahí tranquilo, bajo el disfraz de la comodidad de sentirme segura, pero te falló….
Y aquí estoy; confesándote mi “pecado”, enfrentando tu ira, rabia, insultos, juicio…. por que a pesar de mi traición, para estar en paz tengo que ser honesta con la persona mas importante en mi vida: YO!

Fuente: Diario de una esposa triste.

…Común?

No soy una chica común. Soy independiente, no fui creada para ser una esposa; pero sí una buena compañera de vida. No sé planchar, incluso detesto hacerlo… pero cocino muy rico…y podría alegrar tu día con un delicioso almuerzo e intentar de corazón hacer alguna de tus recetas favoritas tan solo para verte feliz.

No me gustan tanto las fiestas, aunque amo ser el centro de atención; prefiero quedarme en casa y ver algo interesante en la televisión o leer un buen libro, o bueno, realmente preferiría escribir, aunque no siempre se encuentra inspiración ni la tranquilidad que requiere escribir algo interesante.

Tengo un hijo hermoso producto de un matrimonio que nunca fue parte de mis planes de vida y entiendo que esa criatura, pedacito de mi alma, es la forma en que Dios me quiso enseñar que en la vida todo pasa por algo… Es la personita que más amo y por quién daría la vida de ser necesario. A veces actúo como su hermana mayor, admito que soy un poco inmadura pero créeme que he hecho todo lo posible por darle buen ejemplo e inculcarle buenos valores…

No me gusta cualquier tipo de música, soy muy especial para ello; pero te aseguro que te encantará algo de mi selección. Y si te regalo una canción sería exclusiva y muy parecida a ti…  No soy muy amable todo el tiempo, a pesar de la dulzura que me cargo, tengo carácter crítico-dominante y analítico; pero te aseguro que cuando te ponga en tu lugar en el momento necesario, me lo agradecerás, incluso podría decir, que puedo cambiar tu perspectiva de vida si te llegas a topar en un debate conmigo.

No soy siempre alegre, tengo problemas de depresión y ansiedad de vez en cuando; mi infancia fue muy atropellada y dejó algunas secuelas en mis emociones… pero te aseguro que mi manera positiva de ver la vida lo compensará.

Y entonces, como te decía, no soy una chica común. Tal vez ahora tu idea de vivir conmigo la veas un poco complicada; pero te aseguro que al final de cuentas, tu esmero valdrá la pena. ¡Te amo!

Ya las personas no hacen el amor…

 

Estuve silente y escuchando muy de cerca, sin proponérmelo si quiera, una conversación de dos personas, que según lo que decían, asumí inmediatamente que se tenían muchas ganas… pero nada de afecto. Primeramente, el muchacho le proponía de una forma muy vulgar a la joven salir a “comerse eso de nuevo” y ella con una sonrisa de oreja a oreja y ojos brillosos, intentaba ponerse de acuerdo para que el Romeo en cuestión la pudiera recoger en la escuela para ella salir una hora antes y asi sus padres no sospecharan sobre esa aventura sexual.

Yo, estaba esperando una amiga en aquel lugar, sin embargo llegué hasta a tardar varias veces en responderle sus mensajes para darle mi ubicación por estar pendiente a aquella situación tan común hoy en día y a la vez un poco deprimente.

Llama a la reflexión ver como la mujer de hoy no le da ningún valor a entregarse a un hombre, entre las que se venden por par de pesos y las que se “enamoran” de un loquito que solo las utiliza y se ríe de ellas, no sabemos cuál tiene menos dignidad.

La cosa es que ver aquella escena tan de cerca, me hizo preguntar muchas cosas y recordar otras. Preguntarme: Porqué las personas ya no hacen el amor? Porqué no se toman ese preambulo para sentir nervios y cosquillas en el estómago? Porqué algo tan bonito tiene que ser tan feo? Y recordar cuando fui estudiante y los muchachos se tomaban el tiempo de escribirnos en un papel algo bonito o ir a nuestras casas expuestos a que nuestro padre los sacara a patadas por intentar pedir nuestra mano…

Dónde quedaron las miraditas de reojo, el hacernos “yuca” pasando muchas veces donde sabiamos que estaba quien nos gustaba… y sobre todo donde quedaron los sentimientos, eso de pensarlo siempre y no querer conocer más nadie porque lo amamos a él o ella?

Nadie quiere esperar a nadie, ni quiere sufrir por nadie… ya el amor moderno es un simple revolcón y si te vi ni me acuerdo. Hacer “coro” no es en una iglesia y tener intimidas no significa nada más que compartir como se comparte una copa o un pedazo de pan… ya las manos no le sudan a las muchachas cuando se ponen nerviosas, les suda otra cosa… y resulta que no se ponen el vestido más bonito para lucir al enamorado, se los quitan.

Ya no hay magia ni emoción en las relaciones de hoy y sin esa magia que ilusiona, enloquece y hasta duele… sencillamente no puede existir amor.

Juzgar por las apariencias 

El historiador, político y teórico, Nicolás Maquiavelo nos hace un llamado a la meditación y análisis sobre este tema, ya que en su obra “El Príncipe” podemos encontrar varias citas que se refieren directamente a las apariencias, entre ellas hay una que es la que más resume el impacto de este flagelo social.  

  “Pocos ven lo que somos, pero todos ven lo que aparentamos”

En esta frase, Maquiavelo claramente nos transmite un mensaje que más que un consejo, pareciera un grito o una queja por experiencias ya vividas por el mismo autor. 

Si comparamos esta expresión con la actualidad, está más que comprobado que muchas personas nos juzgan por lo que aparentamos sin siquiera sospechar nuestra verdadera identidad, creencias, gustos, valores, educación, logros e incluso fracasos.
De esta debilidad o ligereza que tenemos para argumentar y señalar sin tener ningún tipo de conocimiento es que derivan la discriminación, el racismo, el sexismo y el clasismo que son terribles ideologías que surgen de prejuicios que no tienen para nada que ver con el ser humano en sí, con lo que realmente puede ofrecer una persona a la sociedad.
Todos se rasgan las vestiduras a la hora de hablar de discriminación, pero es verdad que en el fondo a muchos les gusta poner rótulos y juzgar a la gente por alguno de sus atributos aunque no tengan más elementos de juicio que la apariencia.

De manera que nuestro dilema se encuentra en una balanza de criterios y protocolos pautados por la sociedad donde somos lo que debemos ser y no lo que realmente somos. 

La realidad nos enfrenta cada vez que vamos en contra de la corriente y nos damos cuenta que la verdadera lucha no es contra el mundo, sino contra nosotros mismos. Pues de alguna manera debemos aprender a romper esas barreras que no nos permiten decidir y vivir sin tener que aparentar forzados por lo que esperan de nosotros.
La exhortación final:  
En la imagen, expresarnos tal cual somos sin caer en lo vulgar o la exageración. En lo cotidiano, mantener nuestra opinión y pensamientos claros, defenderlos y compartirlos sin caer en la necedad en que nos coloca el fanatismo y la terquedad. Y sobre todo respetar las decisiones de otros, sin castigar injustamente sus desatinos, diferencias o desacuerdos con nuestros principios.

La pluma rota

Se te rompió la pluma con la que escribiste mi nombre… Estabas tan seguro y decidido que utilizaste una tinta permanente, de esas que aunque llueva o vengan mil tormentas nunca podrían borrarse… Ahora dices que se ha roto la pluma y no se puede terminar la historia que empezaste a escribir, y yo decido dejarte ir… Porque de todos modos sigue ahí escrito mi nombre y cada vez que escribas encima con plumas de mala calidad, en tu apuro por ocultar el mío , vendrá el tiempo tan sabio y mostrará la verdad con la que está tatuada tu piel…. Y entonces buscaras mil formas de reparar la pluma que rompiste una vez lleno de rabia y por una tontería… Pero tal vez para ese entonces ya tenga en mis manos otra pluma y cuando llegues justamente esté colocando el punto en la “i” a la palabra “fin”.