¿Juzgar por las apariencias?


Hoy estuve molesta a tempranas horas del día (Bueno ayer también, ha de ser algo hormonal, jeje)

Me han enviado un mensaje dónde me dicen que mi forma de vestir no va con la manera que me expreso. Obvio que les diré el mensaje a mi manera, porque no fué nada amistoso y como casi siempre sucede me lo mandó una mujer a través de Facebook a la cual muchos de mis amigos “conocen”. Ella es la típica señora que luce impecable e intacta. Con traje de chaqueta y pantalón sin mostrar ninguno de sus atributos femeninos. Ella está viviendo en casa de su amante pero también sale con un amigo mío de la universidad. Ha estado envuelta sentimentalmente con algunos profesores a los cuales les saca buenas notas y para cerrar con broche de golfir, se ha practicado varios abortos según las “amigas” que aprovechan que no esté para contar sus intimidades en los pasillos de UTESA.

Me disgusta vivir en una sociedad de apariencias, dónde lo que se ve es lo que se cree. Aparte de eso me irrita pensar que una mujer segura de sí misma, que disfrute su belleza y la comparta con el mundo sin llegar a lo vulgar sea juzgada por como luce.

En un mundo donde los sacerdotes son capaces de violar menores de edad, los políticos que presentan un perfil heroíco nos roban descaradamente y la mujer mas bella del mundo (Miss Universo) quién representa la mujer a nivel mundial, es un ñame andante… cómo es que podemos seguir viviendo de las apariencias?

Creo que no debemos juzgar a nadie si no conocemos su capacidad o no hemos visto su desarrollo en la vida, de todos modos ninguno de nosotros es perfecto y el mayor defecto nos hace rivales : El vivir de apariencias.

El autor Paulo Coelho presentó hace un tiempo a sus lectores el perfil de tres líderes mundiales que vivieron en la misma época, y se preguntaba si es posible elegir el mejor de ellos a partir de ciertos datos de su vida y hábitos.

Los resultados son ciertamente sorprendentes y nos demuestran que las apariencias engañan.

¿Cuál de estos 3 líderes es mejor?:

Candidato A: tuvo contacto con curanderos, consultaba a astrólogos con frecuencia. Tenía dos amantes. Su mujer era lesbiana. Fumaba mucho. Bebía de ocho a diez martinis por día.

Candidato B: no conseguía mantenerse mucho en el mismo empleo debido a su arrogancia. Dormía hasta el mediodía. Fue consumidor de opio en su época de colegial, y siempre fue considerado un mal alumno. Bebía una copa de coñac todas las mañanas.

Candidato C: fue condecorado como héroe. Era vegetariano. No fumaba. Tenía una disciplina ejemplar. Bebía una cerveza muy de vez en cuando. Permaneció con la misma mujer en sus momentos de gloria y en sus momentos de derrota.

¿Y cuál es la respuesta?

A: Franklin Delano Roosevelt
B: Winston Churchill
C: Adolf Hitler

Cuando leí este ejercicio, cuyo resultado me sorprendió mucho y me alertó sobre el papel de los prejuicios sociales, recordé inmediatamente mi situación con la “dama” antes mencionada.

Desde luego, el texto de Coelho da para muchas reflexiones. En su blog él se centra en analizar la diferencia entre líderes idealizados o guerreros de la luz, peropodríamos extraer los siguientes 5 mensajes:

1. Moral y Ética son conceptos bien diferentes. La moral es cultural y totalmente cambiante por época o lugar y la Ética responde a Leyes Universales perennes. Lo que se consideraba inmoral en la época victoriana ahora es hasta puritano. Cuando juzgamos a cualquier persona por transgredir las normas establecidas socialmente, hay que intentar ir más allá y ver qué sentido tienen esas normas

2. Los comportamientos privados pertenecen a la intimidad de las personas y en el caso de las personas públicas, y, mientras no hablemos de temas graves -como que el exceso de alcohol afecte a sus decisiones colectivas-, deberían quedarse en el terreno de lo personal.

3. La perfección no existe y normalmente la sociedad espera líderes supra-humanos que personifiquen todas las virtudes, pero casi todos tienen un lado oscuro. Más que buscar el “mejor pastor”, podríamos también emplear nuestra energía en trascender el rebaño y buscar nuestro propio camino

4. Nos hemos vuelto muy radicales en el afán de crecimiento personal y perfeccionamiento de nuestros hábitos de vida y volver a la mesura y el equilibrio viene bien. No se hunde el mundo por incumplir nuestras propias normas de vez en cuando.

5. “POR SUS OBRAS LES CONOCERÉIS”. Cuando quitamos la propaganda, el brillo y la careta que todos llevamos puesta, lo que queda es el resultado de nuestras acciones. En el ejemplo esto se refleja muy bien: ¿de qué le sirvió al mundo la disciplina y sana vida física de Hitler?

Moraleja: las apariencias realmente engañan y con determinados prejuicios no vamos a buen puerto…

2 comentarios en “¿Juzgar por las apariencias?

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