Tan efímero y eterno

Me rebosé de ti…

Un día simplemente me sentí vacía y llena a la vez.

Vacía por tu ausencia y llena de recuerdos.

No supe qué hacer con tanto y con nada.

Mis días eran eternos y mis noches infinitas.

Quise darlo todo pero nunca estabas para recibirlo.

Quise ser tuya, pero era de nadie.

Te culpé de mi desdicha pero fui yo misma la que alimentaba falsas esperanzas.

Me aferré a tus promesas, me creí cada mentira.

Hasta olvidé que antes y después de ti la vida seguía siendo vida.

Estaba llena de ti, y no podía vivir contigo.

Amarte sin tenerte…Tenerte en cada suspiro.

Fuiste mi mayor ilusión, mi peor martirio.

Siempre y nunca.

Todo y nada.

Un Hola y un adiós que naufragaron por no decirse jamás.

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Se acabó

¿Sabes ese momento en el que lo tienes todo cuadrado y planeado para que suceda de una forma concreta y, aún con todo, no ocurre ni la mitad de lo que habías planificado? Pues así fue contigo. Llegaste y le diste la vuelta a mi vida, dejándola casi tan desordenada como lo eras tú.

Y entre tanto orden y desorden, acabé enamorándome. Aunque… cualquiera en su sano juicio se habría vuelto loca por ti. Tan atento, tan tierno, tan loco y tan mío!

Te quise. Te quiso muchísimo. A montones. Con toda mi fuerza. Y lo hice de verdad, como se tiene que querer, sin miedo a nada, dándolo todo por un amor que, tristemente, acabó siendo fugaz.

Hiciste al cielo otoñal menos gris y las noches ya no daban tanto miedo cuando era la oscuridad de tus ojos la que me envolvía. Durante meses, mi mente te pensó y te recordó. Mi alma te echó de menos. Mi cuerpo creyó sentirte.

Apagaste mis sueños de la manera mas cruel, acabaste con todo lo que tenia para ti, para nosotros. Pasaste un greda por encima del jardín que llevaba meses cuidando para verlo florecer a tu lado.

Una vez me dijeron que si dolía, era porque había sido de verdad.

Recuerdo haberme dicho a mí misma una noche que tú me acabarías rompiendo el corazón. Nunca te lo dije, pero lo hiciste y, ¿sabes qué? Me dolió. No siempre, solo a ratos, pero lo hizo. Tal vez, no te quise tanto como debía haberlo hecho. Tal vez, nunca fue suficiente. Tal vez, no era lo que querías realmente.

Sin embargo, hoy te miro desde la lejanía, como solía hacer siempre, logrando verte sonreírme y mirarme desde una simple foto. Veo que te irá bien, todavía te brillan los ojos y tu sonrisa no ha dejado de conquistar todo mi mundo.

Tiempo atrás te despediste de mí por última vez, decidiste regresar por cuenta propia, alegando que me amas y que estas decidido a quedarte para siempre… pero ahora soy yo quien tiene que irse. Cerraré el libro de nuestra historia y lo dejaré en la estantería, ya no me interesa leerlo más.

Simplemente, se terminó.

La conozco

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Yo conozco a la mujer que te ama, podría hasta decirse que es mi mejor amiga, es voluble, lo sé y a veces me cuesta tanto trabajo entenderla, pero es tierna y cariñosa y cuando escucha tu nombre, sus ojos brillan y su corazón se acelera sin control.
Te voy a decir algo… Tómalo como un secreto, ella me pidió que no te lo dijera, pero creo que es muy importante que tu lo sepas…
Te extraña y a pesar de negar que te ama, conmigo ella no puede disimular.
Cuando escucha tu nombre te añora, cuando teme encontrarte se inquieta, guarda tu foto y la ve con cierta tristeza en los ojos, recuerda tu teléfono y le duele no poder llamarte, platica con tus amigos, aún sabiendo que ellos no la pueden ver igual que antes.
Créeme, le ha sido muy difícil vivir sin ti. Sin embargo no debes buscarla, entender que es imposible es lo mejor para ambos.
A veces, en medio de una frase donde se refiera a algo que tenga que ver contigo, siente que le faltan las palabras. En esos momentos yo adivino que tú has llegado a su mente, y a ella le duele recordar. Por eso busca otros medios para distraerse y nisiquiera pensarte. Se refugia en otras cosas… pero sabe que no podrá olvidar.
La vida la ha enseñado a desconfiar, a dudar de las personas… por eso algunas veces podría parecer hasta un poco ermitaña.
Al principio ella hablaba mucho de ti, no creía que te había perdido y su tono de voz al hablar sonaba hasta algo… divertido.
Pero el tiempo cambió y ella ya no te nombra, yo sabía que no era porque no quisiera, simplemente comprendía que ya no te tenía, y el nombrarte le hacía daño. decidio seguir su camino y dejarte seguir el tuyo.
Le es difícil sonreír aún cuando presume su belleza a los demás hombres.
Te sigue queriendo porque tú no sales de su mente. No, nunca me lo ha dicho, nunca hemos hablado de ti, y no hace falta, la comprendo porque el silencio interrumpe su alegría y porque la presencia de alguien que la pretenda le es indiferente, no significa nada para ella.
No te quiere llamar, no te va a llamar, no se quiere arriesgar a provocar una situación que la atormente.
Si la ves con otro, recuerda que sólo el tiempo podrá curar sus heridas…y tarde o temprano ese momento ha de llegar.
Tenía que decírtelo, tenías que saberlo, y si te sorprende saberlo y quieres saber su nombre, conoces el mío y con eso basta…porque esa mujer soy yo.