Juzgar por las apariencias 

El historiador, político y teórico, Nicolás Maquiavelo nos hace un llamado a la meditación y análisis sobre este tema, ya que en su obra “El Príncipe” podemos encontrar varias citas que se refieren directamente a las apariencias, entre ellas hay una que es la que más resume el impacto de este flagelo social.  

  “Pocos ven lo que somos, pero todos ven lo que aparentamos”

En esta frase, Maquiavelo claramente nos transmite un mensaje que más que un consejo, pareciera un grito o una queja por experiencias ya vividas por el mismo autor. 

Si comparamos esta expresión con la actualidad, está más que comprobado que muchas personas nos juzgan por lo que aparentamos sin siquiera sospechar nuestra verdadera identidad, creencias, gustos, valores, educación, logros e incluso fracasos.
De esta debilidad o ligereza que tenemos para argumentar y señalar sin tener ningún tipo de conocimiento es que derivan la discriminación, el racismo, el sexismo y el clasismo que son terribles ideologías que surgen de prejuicios que no tienen para nada que ver con el ser humano en sí, con lo que realmente puede ofrecer una persona a la sociedad.
Todos se rasgan las vestiduras a la hora de hablar de discriminación, pero es verdad que en el fondo a muchos les gusta poner rótulos y juzgar a la gente por alguno de sus atributos aunque no tengan más elementos de juicio que la apariencia.

De manera que nuestro dilema se encuentra en una balanza de criterios y protocolos pautados por la sociedad donde somos lo que debemos ser y no lo que realmente somos. 

La realidad nos enfrenta cada vez que vamos en contra de la corriente y nos damos cuenta que la verdadera lucha no es contra el mundo, sino contra nosotros mismos. Pues de alguna manera debemos aprender a romper esas barreras que no nos permiten decidir y vivir sin tener que aparentar forzados por lo que esperan de nosotros.
La exhortación final:  
En la imagen, expresarnos tal cual somos sin caer en lo vulgar o la exageración. En lo cotidiano, mantener nuestra opinión y pensamientos claros, defenderlos y compartirlos sin caer en la necedad en que nos coloca el fanatismo y la terquedad. Y sobre todo respetar las decisiones de otros, sin castigar injustamente sus desatinos, diferencias o desacuerdos con nuestros principios.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s