El verdadero artista nunca se rinde

Los artistas somos personas sensibles, un poco ególatras pues tenemos sueños que nadie entiende y lo que para un artista es una maravilla para los demás es solo una mancha sin sentido en un lienzo…somos bondadosos cuando se trata de enseñar a otros, pero somos arrogantes cuando presumimos de lo que somos capaces de hacer con una simple pluma.

Amamos la música, somos dependientes de las más hermosas melodías a la hora de crear… Tenemos fe, tanta fe que podríamos subir la montaña más alta del mundo, con tal de ver de cerca esa flor que nos hemos empeñado en dibujar… Muchos se reirían de esa hazaña y la catalogarían de locura, pero qué feliz es ese artista que pudo con su lápiz de carbón recrear en un papel aquello que solo pudo poner en el mundo la perfecta madre naturaleza…

Un artista llora en soledad, al mirar de frente que pudo terminar su obra. Sus ojos admiran incrédulos que ha logrado lo que solo podía en su mente imaginar… Que poco sabe el mundo lo que siente un artista…ser incomprendido, subestimado e ignorado por vivir en su propio mundo de fantasías y confusiones.

Un ser enamorado, emocionado, apasionado. Amante de los detalles que otros por la prisa de la rutina no se detienen a apreciar.

Nadie puede amar más que un artista, pero es un amor distinto: sin etiquetas ni reglas. Sin miedos ni ataduras…porque una artista conoce la libertad a través de sus trazos. Y sabe bien que si le impusiera reglas a sus ideas se tornarían monótonas, aburridas y tristes.

Qué feliz se ve el artista cuando está sentado en su trono, frente a su lienzo que es su escudo a la realidad y con esa filosa espada que llama pincel… Tiene una armadura ante las criticas que nunca van a detener su lucha contra sus propios miedos…

Y aunque el mundo siga destruyéndose, la ambición y corrupción estafándonos, la contaminación arropándonos, el odio y la violencia matándonos, el dolor y la depresión consumiéndonos…. Nosotros seguiremos creando, porque nacimos para poner hermosos colores donde sea que nos ataque el gris.

Fragmento tomado de “Diario de un artista” autoría de Khris Diaz redactado para la revista digital “Arte y mucho más” Mayo 2014

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Tan efímero y eterno

Me rebosé de ti…

Un día simplemente me sentí vacía y llena a la vez.

Vacía por tu ausencia y llena de recuerdos.

No supe qué hacer con tanto y con nada.

Mis días eran eternos y mis noches infinitas.

Quise darlo todo pero nunca estabas para recibirlo.

Quise ser tuya, pero era de nadie.

Te culpé de mi desdicha pero fui yo misma la que alimentaba falsas esperanzas.

Me aferré a tus promesas, me creí cada mentira.

Hasta olvidé que antes y después de ti la vida seguía siendo vida.

Estaba llena de ti, y no podía vivir contigo.

Amarte sin tenerte…Tenerte en cada suspiro.

Fuiste mi mayor ilusión, mi peor martirio.

Siempre y nunca.

Todo y nada.

Un Hola y un adiós que naufragaron por no decirse jamás.

Se acabó

¿Sabes ese momento en el que lo tienes todo cuadrado y planeado para que suceda de una forma concreta y, aún con todo, no ocurre ni la mitad de lo que habías planificado? Pues así fue contigo. Llegaste y le diste la vuelta a mi vida, dejándola casi tan desordenada como lo eras tú.

Y entre tanto orden y desorden, acabé enamorándome. Aunque… cualquiera en su sano juicio se habría vuelto loca por ti. Tan atento, tan tierno, tan loco y tan mío!

Te quise. Te quiso muchísimo. A montones. Con toda mi fuerza. Y lo hice de verdad, como se tiene que querer, sin miedo a nada, dándolo todo por un amor que, tristemente, acabó siendo fugaz.

Hiciste al cielo otoñal menos gris y las noches ya no daban tanto miedo cuando era la oscuridad de tus ojos la que me envolvía. Durante meses, mi mente te pensó y te recordó. Mi alma te echó de menos. Mi cuerpo creyó sentirte.

Apagaste mis sueños de la manera mas cruel, acabaste con todo lo que tenia para ti, para nosotros. Pasaste un greda por encima del jardín que llevaba meses cuidando para verlo florecer a tu lado.

Una vez me dijeron que si dolía, era porque había sido de verdad.

Recuerdo haberme dicho a mí misma una noche que tú me acabarías rompiendo el corazón. Nunca te lo dije, pero lo hiciste y, ¿sabes qué? Me dolió. No siempre, solo a ratos, pero lo hizo. Tal vez, no te quise tanto como debía haberlo hecho. Tal vez, nunca fue suficiente. Tal vez, no era lo que querías realmente.

Sin embargo, hoy te miro desde la lejanía, como solía hacer siempre, logrando verte sonreírme y mirarme desde una simple foto. Veo que te irá bien, todavía te brillan los ojos y tu sonrisa no ha dejado de conquistar todo mi mundo.

Tiempo atrás te despediste de mí por última vez, decidiste regresar por cuenta propia, alegando que me amas y que estas decidido a quedarte para siempre… pero ahora soy yo quien tiene que irse. Cerraré el libro de nuestra historia y lo dejaré en la estantería, ya no me interesa leerlo más.

Simplemente, se terminó.

La conozco

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Yo conozco a la mujer que te ama, podría hasta decirse que es mi mejor amiga, es voluble, lo sé y a veces me cuesta tanto trabajo entenderla, pero es tierna y cariñosa y cuando escucha tu nombre, sus ojos brillan y su corazón se acelera sin control.
Te voy a decir algo… Tómalo como un secreto, ella me pidió que no te lo dijera, pero creo que es muy importante que tu lo sepas…
Te extraña y a pesar de negar que te ama, conmigo ella no puede disimular.
Cuando escucha tu nombre te añora, cuando teme encontrarte se inquieta, guarda tu foto y la ve con cierta tristeza en los ojos, recuerda tu teléfono y le duele no poder llamarte, platica con tus amigos, aún sabiendo que ellos no la pueden ver igual que antes.
Créeme, le ha sido muy difícil vivir sin ti. Sin embargo no debes buscarla, entender que es imposible es lo mejor para ambos.
A veces, en medio de una frase donde se refiera a algo que tenga que ver contigo, siente que le faltan las palabras. En esos momentos yo adivino que tú has llegado a su mente, y a ella le duele recordar. Por eso busca otros medios para distraerse y nisiquiera pensarte. Se refugia en otras cosas… pero sabe que no podrá olvidar.
La vida la ha enseñado a desconfiar, a dudar de las personas… por eso algunas veces podría parecer hasta un poco ermitaña.
Al principio ella hablaba mucho de ti, no creía que te había perdido y su tono de voz al hablar sonaba hasta algo… divertido.
Pero el tiempo cambió y ella ya no te nombra, yo sabía que no era porque no quisiera, simplemente comprendía que ya no te tenía, y el nombrarte le hacía daño. decidio seguir su camino y dejarte seguir el tuyo.
Le es difícil sonreír aún cuando presume su belleza a los demás hombres.
Te sigue queriendo porque tú no sales de su mente. No, nunca me lo ha dicho, nunca hemos hablado de ti, y no hace falta, la comprendo porque el silencio interrumpe su alegría y porque la presencia de alguien que la pretenda le es indiferente, no significa nada para ella.
No te quiere llamar, no te va a llamar, no se quiere arriesgar a provocar una situación que la atormente.
Si la ves con otro, recuerda que sólo el tiempo podrá curar sus heridas…y tarde o temprano ese momento ha de llegar.
Tenía que decírtelo, tenías que saberlo, y si te sorprende saberlo y quieres saber su nombre, conoces el mío y con eso basta…porque esa mujer soy yo.
 

Me gustaría

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¿Sabes que me gustaría? Me gustaría aprender más idiomas, viajar por todo el mundo, conocer sonrisas que nunca imagine poder ver… disfrutar de tantas playas como pueda, ríos con hermosas cascadas, carreteras adornadas de un exquisito verdor… navegar por mares que enamoran con su infinita belleza, volar por el inmenso cielo azul cual gaviota engreída, llena de vida y tan creída de que el mundo es suyo.

Me gustaría bailar por toda la noche, con un hermoso vestido de flores, y el cabello suelto jugando con cada movimiento… que las miradas no se aparten de mis caderas y que todos se contagien de mi alegría…poder cantar como lo hace el ruiseñor, sin importar que público lo escucha, solo disfrutarlo y vivirlo intensamente.  

Nadar como un pez de colores, respirar bajo el agua saludar los demás peces al cruzarnos y burlarme del feo pescador atravesando cada roca que me encuentre en el camino… me gustaría saltar con la agilidad de una rana, y de un brinco poder llegar al otro lado del lago, sorprender todos los sapos que nunca podrán ser príncipes ni leer uno de esos cuentos donde suelen ilusionar a esas pobres y solitarias princesas.

Si yo fuera una princesa disfrutaría de tantas cosas… hermosos vestidos, glamurosos carruajes, costosas joyas, sabrosos banquetes… ni me acordaría de que estoy sola… y el amor llegaría en una carta desde roma, anunciando su llegada ese mismo día a las cinco para esperarlo en el muelle donde las palomas se posan a comer…

Me gustaría ser un cisne, no hay ave ni criatura viviente más elegante y delicado que este. El patito feo siempre fue hermoso, solo era víctima de la envidia de los otros animales que al presenciar tanta belleza, no querían sentirse opacados y cuando el patito se dio cuenta, y sintió seguridad no tuvieron otra opción que admirarlo.

Me gustaría tener el poder de hacer que las personas se enamoren pero al mismo tiempo.

No jugar con las flechas como lo hace el estúpido de Cupido. Ver los ojos brillosos de las jovencitas cuando vean su galán y a ellos verlos ponerse nerviosos cuando ellas se acercan y le toman la mano tímidamente.

Me encantaría encontrarle una cura al cáncer, y que hubiese sucedido antes de perder mi viejo para decirle que tome ese jarabe y verlo sano otra vez, y juntos compartir esa receta sin costo alguno para todos los que padecen esa terrible enfermedad con la única condición de que la sigan compartiendo con otras personas enfermas.

Seria genial tener un poder que ayude a sanar las heridas de los corazones, que quite esa espina que a veces no nos deja avanzar, esas traiciones que nos marcan, esos errores que en algún momento nos hicieron felices pero que al recordarlos duelen más que ser torturados sin ninguna piedad.

Me gustaría que mi madre me dijera que nunca quiso lastimarme, que todo su odio hacia mí y sus maltratos no fueron intencionales, que estuvo equivocada cuando me dijo que nunca debí nacer… que me ama igual que a mis hermanas y que se arrepiente de tratarme siempre distinto, y burlarse de mis escritos y dibujos.

Me gustaría ser menos sensible, dejar de llorar en mi habitación como cuando era adolecente, mandar al carajo a todos los que me han hecho daño, y ser la más cabrona de las mujeres…nunca enamorarme, reírme a carcajadas cuando un hombre me diga que me ama y abandonarlo sin la mínima intención de regresar.

Adoraría encontrar el amor verdadero, ese que no caduca. Que respeta tus decisiones, que te admira y te apoya. Alguien con deseos de envejecer conmigo, alguien que lea mis cuentos y que juegue con mi hijo y conmigo cada noche hasta quedarnos dormidos. Un hombre que aunque no me entienda me acepte como soy y yo pueda ver mi futuro a través de sus ojos…Me gustaría  mucho ser escritora, escribir tantos libros como los que he leído, en ellos educar a las niñas para que aprendan a disfrutar cada una de sus etapas,  a valorarse más y saber esperar el indicado para entregar su cuerpo por primera vez. Ayudar que la gente vuelva a creer en el amor. Que sepan lo hermoso que es enamorarse y no estar con alguien solo por estar… escribir sobre todo lo que pienso y que las personas puedan leerme y amarme u odiarme…da igual, siempre y cuando me lean.

Me gustaría seguir escribiendo ahora, sobre tantas cosas que me gustaría hacer… pero el tiempo no alcanza. Me gustaría detener el tiempo y  volver a echarlo a andar cuando ya haya terminado de escribir todo lo que siento y pienso.

Comenzar a vivir

Aveces me miro al espejo y me pregunto: “Dónde se fue aquella niña inmadura llena de ilusiones que adoraba subir al techo y escuchar música mientras formaba figuras con las nubes?”

Me da por extrañar la que no tenía dudas que si eras buena nada malo te iba a suceder, se me eriza la piel al recordar mi primer beso, qué torpe e ingenua siempre fui, intentando lucir hermosa sin saber quien me amara no vería solo mi exterior, sino que vería mucho más allá que un lindo vestido o un bonito maquillaje.

Algunas veces recuerdo la muchacha idiota que esperaba un mensaje de amor para dormir, la extraño porque todo era importante para ella, hasta el más pequeño detalle…la mujer que hoy veo en el espejo ha aprendido demasiado y no espera nada para dormir o para vivir…

Algunas veces me asusta lo fría que es, y como la vida cambió su sentido de forma radical luego de algunas decepciones…Pues las cosas que llegan son bienvenidas y las que no llegan, pues simplemente no eran mías.

Es una mezcla de orgullo y nostalgia. Reconocer que en cierto modo he madurado pero es un poco triste saber que una parte muy bonita de mí se ha ido y no volverá más.

Pero decidí que la vida no es para sufrir ni esperar por algo que a lo mejor no llega… la vida es para disfrutarla y para compartir con quienes en verdad lo merecen. Con quienes están siempre contigo, hasta en tus peores días… entonces fue cuando realmente comencé a vivir.

 

 

Mediocridad

Que patética la gente sin vida propia, sin metas y sin un propósito real… que piensa que intentando estropear tus sueños se van a sentir realizados. Siento lástima por aquellos que viven en la triste mediocridad porque contrario a lo que ellos piensan, son un motivo más de superación en nuestras vidas.

Es triste saber que hay personas que disfrutan que te vaya mal, que todo eso por lo que tanto has luchado nunca tenga los resultados que deseas. Es horrible saber que hay gente cruzando los dedos para que tu  gran castillo de arena sea derribado por una ola justo antes de tomar la fotografía que tanto anhelabas mostrar.

Apenas te ven feliz, ya están buscando la manera de que tu sonrisa se borre de tu rostro y con eso se sienten realizados. Debe ser bien triste no tener una vida propia…no tener una meta o un sueño propio por el cual luchar….debe ser demasiado triste.