Bestias Urbanas

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Luego de la humanidad pasar décadas disfrutando de la tecnología, la vida frívola de las apariencias y el glamour que les ofrecían las redes sociales, ahora nada de eso tenía la más mínima importancia. Los animales que no se extinguieron han evolucionado, al igual que los humanos que evolucionaron en seres que aún siendo inteligentes lucen más primitivos. Es como si su organismo generara una especie de defensa para poder sobrevivir en un planeta donde ahora todo es limitado. La apariencia silvestre los diferencia bastante físicamente de los humanos en el pasado, sus brazos parecen más largos, la mandíbula mucho más áspera y fuerte, sus espaldas más anchas y sus orejas han duplicado el tamaño original. Sin embargo una niña puramente humana logra nacer cuando su madre minutos antes de morir por fin logra llegar al bosque y su belleza los impacta tanto que logra conquistar la corona de la tribu más importante y poblada de todas. Ella, en un intento desesperado de venganza por la extinción de su especie, provoca una guerra entre todos los habitantes y eso genera una crisis mayor de agua y alimentos. En ese proceso se da cuenta que ama a un “homo savage” un ser evolutivo de la raza humana… intenta remediar el daño causado pero parece que ya es demasiado tarde. Aunque el amor que siente es más fuerte que ella, no logra conquistar su corazón, tan solo logra que su amado le confiese que solo podría perdonarla si ella renuncia a su corona y pierde toda protección y privilegios de su reino. No entiende como todos caen rendidos antes su belleza, menos él… que siendo el líder rival de su pueblo solo piensa que sin suficiente agua, alimentos y oxígeno tiene una sola prioridad para su gente: Sobrevivir.

Todos los derechos reservados. Khris Díaz.

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Si Pedro Mir aún viviera…

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Si existen personas en el mundo que amen su país y sus raíces de una forma enfermiza, pudiéramos decir que soy una de ellas…

“Hay un país en el mundo
colocado
en el mismo trayecto del sol.
Oriundo de la noche.
Colocado
en un inverosímil archipiélago
de azúcar y de alcohol.

Sencillamente
liviano,
como un ala de murciélago
apoyado en la brisa…”

¿Lo recuerdan? ¡Grande, Pedro Mir! Sin embargo, en los tiempos de ese magnifico escritor, no se veían tantas injusticias como vemos ahora en nuestra hermosa media isla… su versión de este poema, aunque definitivamente el autor intenta hacer una denuncia dentro de sus bellas expresiones, creo que pudiera cambiar un poquito sus letras si viviera el mismo día a día de nosotros.

No soy de las personas que menosprecia mi país, ni de las que enaltece culturas ajenas a las mías, pero creo que hay muchas cosas que pudieran mejorar y facilitarnos la existencia a los ciudadanos que pagamos impuestos y que trabajamos de forma honrada y con muchísimos sacrificios.

Recién colocando el marbete en mi vehículo me sentí sumamente decepcionada, no solamente por ver que el precio había aumentado considerablemente, sino por la triste realidad que vivimos los dominicanos de pagar y pagar y recibir un servicio precario, obsoleto y denigrante.

Si hablamos del tránsito, es un completo caos. Los carros de concho, se detienen sin previo aviso a quien viene detrás, pues muy raras veces sus luces traseras funcionan, y cuando las tienen funcionando, no las usan. El semáforo cambia a verde, pero quien va detrás de ellos debe esperar que esperen sus pasajeros y que, con toda la paciencia del mundo, su pasajero abra la puerta y observe dentro del carro, sugiriendo a los demás que se acomoden mejor para poder entrar.  El chófer generalmente alcanza a irse con la luz amarilla, pero quien estaba esperando detrás debe esperar al siguiente cambio de luz, y debe hacerlo pacientemente y sonriendo… porque es un padre de familia que está buscando el sustento de su familia y no se le puede reclamar.

Paradójicamente, en mi ciudad Santiago de los Caballeros, específicamente frente a las instalaciones de Obras Públicas, donde se solicita el documento que nos otorga el derecho y permiso como ciudadano a conducir y transitar por las vías públicas, no hay un semáforo ni un agente de tránsito que nos ayude a salir con vida de un cruce sumamente peligroso y transitado. Es un tramo de “sálvese quien pueda” a pesar de que su ubicación está justamente allí… donde nos piden respetar las leyes de tránsito.

Justamente al lado, se encuentra una sucursal del banco de reservas. Excelente idea si analizamos que nos facilitarían mucho la tarea de pagar los impuestos necesarios para conseguir el permiso de conducir. Lo que no concuerda es el salvajismo que tiene como paisaje dicha institución. A veces me pregunto… ¿será que nadie más lo ve?

En esas faenas del día a día, precisamente en un Banreservas, me encontré con una vieja amiga de la universidad. Muy alegre me saluda y me cuenta que ha conseguido una entrevista de trabajo y que le han pedido un papel de buena conducta que debe comprar por la suma de RD $600.00 pesos.

Es decir, que encima de que indudablemente eres una persona respetable, que nunca ha cometido un delito y busca trabajar de forma honrada, debes pagar  un monto ridículo por eso… Ella con los ojos brillosos, no supe si de felicidad por el nuevo empleo o de impotencia por desprenderse de lo que posiblemente significaba su pasaje de la semana para su nuevo trabajo, me dice: “no me van a pagar mucho, pero para estar sin hacer nada…” y es donde viene la pregunta que todos deberíamos hacernos: “ ¿Esto es lo que la gente buena y trabajadora merecemos?

El alza “medalaganaria” de los productos de primera necesidad, los combustibles y su inestabilidad infinita, un servicio público deprimente, impuestos hasta por respirar, sueldos mínimos que hasta decirlos causan dolor de cabeza, la inseguridad en las calles que hasta se nos ha vuelto costumbre, la nueva moda de poner multas al más bonito… hay testimonios de gente que incluso ni siquiera carro tienen, ni han manejado en un largo periodo de tiempo y aparecen con su respectiva multa como por arte de magia…ah y  trate de no enfermarse porque se irá directo a la quiebra… es una verdadera lástima que nuestra gente esté más pendiente de las cervecitas y la hooka de los fines de semana, y no se enfoque en su realidad. Es simplemente eso, el dominicano no quiere ver su realidad, por eso prefiere embriagarse y disfrazar su dolor.

Sin embargo yo vuelvo y pregunto: ¿Es esto lo que merecemos?

¿El amor?…en el pasillo de rebajas

 

12_may_2017_22_38_02_maniquiesEs un poco complicado el tema de las relaciones hoy en día. Qué si las mujeres somos materialistas, qué si los hombres son unos patanes mentirosos y entre todo ese lío nos perdemos de las cosas bonitas, porque estamos totalmente predispuestos y esperando lo peor de esa persona que intentamos conocer, pero que no le damos realmente la oportunidad de demostrarnos algo positivo porque ya estamos a la expectativa de que haga una estupidez o que nos decepcione.

El materialismo no es más que una conclusión errada de que “si las cosas salen mal, al menos no me quedaré nada más con el dolor” y se ha generalizado de una manera que asusta. A tal grado que el hombre nos trata como un objeto sexual que puede comprar y usar a su antojo.

Escuchar a las mujeres decir que “no lo dan gratis” o que “no le hacen caso a un debaratao” se hace cada día más común y nos causa un impacto social que a simple vista no podemos asimilar pero si nos detenemos a observar las consecuencias de esta realidad, los chicos quieren mucho dinero para tener muchas chicas. No hay un sueño de una familia, de hijos, de un hogar… y es lamentable, porque la generación actual no tiene donde afincar sus sueños.

La preocupación principal en todo esto es llamar “liberación femenina” a la irresponsabilidad, promiscuidad, prostitución, vulgaridad y libertinaje…cuando la verdadera libertad está en el poder de decidir, en la no dependencia y en la belleza de la honestidad.

No creo que ponernos pelucas, uñas y pestañas postizas, o esas fajas que reducen visiblemente la cintura y un maquillaje excesivo para parecer de porcelana nos pueden ofrecer libertad. Quizá si nos ofrezca una belleza temporal, la cual no critico pues es algo bonito y moderno intentar lucir lo mejor posible con tantas herramientas que tenemos a la mano en la actualidad…lo que sí me parece tonto, es creer que ya por vernos como muñequitas barbies, ya merecemos que nos paguen las cuentas, que nos salden las deudas, que nos compren un carro y nos paguen la renta…

Si queremos respeto debemos trabajar. Demostrar que nuestra inteligencia va mucho más allá que nuestro sexo. Que somos maravillosas administrando, buenísimas organizando eventos, súper creativas decorando y suficientemente honestas para ser contables o cajeras de un banco.

Vamos a empezar por quitarnos esa etiqueta de “se vende” de la frente, y pongamos una que diga “se respeta” para lograr finalmente entender que una mujer que no pide nada, lo merece todo… y una dama que trabaja por sus sueños, no necesita usar ningún camuflaje para enamorar … no solo a su hombre, sino al mundo que la observa orgulloso de su esfuerzo.

Amando a un canalla

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¿El? El era un canalla, de esos que no temen ser descubiertos en sus fechorías, porque ya se sienten expertos… Estaba un poco viejo, pero su picardía lo hacía lucir interesante y muy atractivo.

Tenía la voz ronca, como quien estaba recién acabado de despertar y una barba blanca, de esas que se ve bien pero a uno no le acaba de gustar del todo.

El era un pervertido. Un maniático… mujeriego. Pero amaba, daba todo… y eso era lo que hacía que fuera  inolvidable.

No conocía de imposibles, no tenía ningún límite, nunca lo vi con miedo… era un total ganador.

Un hombre grande, aunque de baja estatura. Lleno de vida, de ideas… listo para hacer lo necesario en el momento justo.

Tenía un gusto exquisito, en perfumes, bebidas y mujeres… era todo un catador, un descarado que solo le importaba vivir en todo el sentido de la palabra.

Sus manos eran fuertes, sus labios gruesos y su mirada intensa.

Su risa escandalosa, su palabra muy precisa y su bebida sin hielo…

Adoraba la abundancia, todo tenía que ser mucho… la comida, la ropa, el sexo…

Decidí dejarlo porque él no nació para amar a una sola… detestaba la rutina, lo encendía la lujuria y se emocionaba con la novedad de otra piel distinta en su cama.

Hace mucho que no sé nada de él. Debe estar ahora mismo conquistando a su nueva amante…con esa sonrisa pícara y sexy. Con esas historias inventadas que convencen a cualquiera… con esos detalles y ocurrencias que enloquecen a cualquier mujer.

Me alejé  porque a su lado no iba a poder ser feliz… el amando a tantas otras y yo solo amándolo a él.

Sin embargo el recuerdo de haber sido suya me basta para agradecer el tiempo que me dedicó  y que maravillosamente disfruté… A veces me llega su perfume con la brisa de las mañanas y me da la sensación de  tener su barba cerca de mi cuello…

A lo mejor debía irme para nunca dejarlo de amar…para que no acabara esto tan bonito y confuso que me hizo sentir.

Me di cuenta que no necesito estar a su lado para amarlo… porque solo estando lejos puedo amarlo así como él es.

El verdadero artista nunca se rinde

Los artistas somos personas sensibles, un poco ególatras pues tenemos sueños que nadie entiende y lo que para un artista es una maravilla para los demás es solo una mancha sin sentido en un lienzo…somos bondadosos cuando se trata de enseñar a otros, pero somos arrogantes cuando presumimos de lo que somos capaces de hacer con una simple pluma.

Amamos la música, somos dependientes de las más hermosas melodías a la hora de crear… Tenemos fe, tanta fe que podríamos subir la montaña más alta del mundo, con tal de ver de cerca esa flor que nos hemos empeñado en dibujar… Muchos se reirían de esa hazaña y la catalogarían de locura, pero qué feliz es ese artista que pudo con su lápiz de carbón recrear en un papel aquello que solo pudo poner en el mundo la perfecta madre naturaleza…

Un artista llora en soledad, al mirar de frente que pudo terminar su obra. Sus ojos admiran incrédulos que ha logrado lo que solo podía en su mente imaginar… Que poco sabe el mundo lo que siente un artista…ser incomprendido, subestimado e ignorado por vivir en su propio mundo de fantasías y confusiones.

Un ser enamorado, emocionado, apasionado. Amante de los detalles que otros por la prisa de la rutina no se detienen a apreciar.

Nadie puede amar más que un artista, pero es un amor distinto: sin etiquetas ni reglas. Sin miedos ni ataduras…porque una artista conoce la libertad a través de sus trazos. Y sabe bien que si le impusiera reglas a sus ideas se tornarían monótonas, aburridas y tristes.

Qué feliz se ve el artista cuando está sentado en su trono, frente a su lienzo que es su escudo a la realidad y con esa filosa espada que llama pincel… Tiene una armadura ante las criticas que nunca van a detener su lucha contra sus propios miedos…

Y aunque el mundo siga destruyéndose, la ambición y corrupción estafándonos, la contaminación arropándonos, el odio y la violencia matándonos, el dolor y la depresión consumiéndonos…. Nosotros seguiremos creando, porque nacimos para poner hermosos colores donde sea que nos ataque el gris.

Fragmento tomado de “Diario de un artista” autoría de Khris Diaz redactado para la revista digital “Arte y mucho más” Mayo 2014

Tan efímero y eterno

Me rebosé de ti…

Un día simplemente me sentí vacía y llena a la vez.

Vacía por tu ausencia y llena de recuerdos.

No supe qué hacer con tanto y con nada.

Mis días eran eternos y mis noches infinitas.

Quise darlo todo pero nunca estabas para recibirlo.

Quise ser tuya, pero era de nadie.

Te culpé de mi desdicha pero fui yo misma la que alimentaba falsas esperanzas.

Me aferré a tus promesas, me creí cada mentira.

Hasta olvidé que antes y después de ti la vida seguía siendo vida.

Estaba llena de ti, y no podía vivir contigo.

Amarte sin tenerte…Tenerte en cada suspiro.

Fuiste mi mayor ilusión, mi peor martirio.

Siempre y nunca.

Todo y nada.

Un Hola y un adiós que naufragaron por no decirse jamás.

Se acabó

¿Sabes ese momento en el que lo tienes todo cuadrado y planeado para que suceda de una forma concreta y, aún con todo, no ocurre ni la mitad de lo que habías planificado? Pues así fue contigo. Llegaste y le diste la vuelta a mi vida, dejándola casi tan desordenada como lo eras tú.

Y entre tanto orden y desorden, acabé enamorándome. Aunque… cualquiera en su sano juicio se habría vuelto loca por ti. Tan atento, tan tierno, tan loco y tan mío!

Te quise. Te quiso muchísimo. A montones. Con toda mi fuerza. Y lo hice de verdad, como se tiene que querer, sin miedo a nada, dándolo todo por un amor que, tristemente, acabó siendo fugaz.

Hiciste al cielo otoñal menos gris y las noches ya no daban tanto miedo cuando era la oscuridad de tus ojos la que me envolvía. Durante meses, mi mente te pensó y te recordó. Mi alma te echó de menos. Mi cuerpo creyó sentirte.

Apagaste mis sueños de la manera mas cruel, acabaste con todo lo que tenia para ti, para nosotros. Pasaste un greda por encima del jardín que llevaba meses cuidando para verlo florecer a tu lado.

Una vez me dijeron que si dolía, era porque había sido de verdad.

Recuerdo haberme dicho a mí misma una noche que tú me acabarías rompiendo el corazón. Nunca te lo dije, pero lo hiciste y, ¿sabes qué? Me dolió. No siempre, solo a ratos, pero lo hizo. Tal vez, no te quise tanto como debía haberlo hecho. Tal vez, nunca fue suficiente. Tal vez, no era lo que querías realmente.

Sin embargo, hoy te miro desde la lejanía, como solía hacer siempre, logrando verte sonreírme y mirarme desde una simple foto. Veo que te irá bien, todavía te brillan los ojos y tu sonrisa no ha dejado de conquistar todo mi mundo.

Tiempo atrás te despediste de mí por última vez, decidiste regresar por cuenta propia, alegando que me amas y que estas decidido a quedarte para siempre… pero ahora soy yo quien tiene que irse. Cerraré el libro de nuestra historia y lo dejaré en la estantería, ya no me interesa leerlo más.

Simplemente, se terminó.